Mehmet Sait Şener, Teoría de la Literatura, Filología Hispánica
La fantasía o ciencia ficción son géneros literarios desdeñados por los literatos en muchas ocasiones. Son ejemplos de una ficción extrema en el primer plano, y en mi opinión, sujetos más adecuados en el estudio de la Realidad de la Ficción, dado que son géneros fecundos y tienen un público inmenso.
« La literatura de huída » es supuestamente la creación de un mundo alternativo al nuestro para huir de la banalidad o la desavenencia de la vida cotidiana. La denominación de este género (que para algunos, contiene una gran cantidad de géneros; desde las novelas de romances, hasta las novelas de misterios) es discutible, porque la literatura no crea una fuga de la realidad, sino nos invita a una realidad a cerca de la nuestra. La razón porque leemos libros de ficción no es para fugar de la realidad en que vivimos, sino disfrutar esa realidad alternativa. El desdén y la desprecia para la ficticia no es algo nuevo; con el fin del mundo antiguo acabó las leyendas, las mitas y tal géneros y los escritores les han acercado a la realidad en que viven. Pero la literatura antigua nunca ha desaparecido, y en un tiempo fue criticado por su fama. Cervantes, en Don Quijote, hace una crítica extrema de la ficción con el ejemplo de un hombre que se enloquece al sumergirse en los libros de leyendas, caballerías y mitas y poco a poco se aleja de la realidad.
La literatura desde unos siglos ha mostrado señales de una vuelta al mundo de la ficción; los hitos británicos como El Señor de Los Anillos (1954-1955), Las Crónicas de Narnia(1950-1956) son ejemplos actuales y han llegados a ser traducidos a varias lenguas. Las adaptaciones al cine han ensombrecido los libros, pero fueron bien recibidos en sus tiempos.
¿Pero qué fue el motivo detrás de una recepción inmensa y tanta popularidad? Pues la publicidad, el best-seller y la fácil venta de los libros en los supermercados son las primeras cosas que los literatos de hoy culpan, pero hay una realidad que muchos niegan. El Señor de los Anillos, por uno, fue criticado en su época por los autores hasta el punto de ser llamado un mero libro infantil. Pero la verdad, lo que pienso yo, y es la razón porque me encanto leer libros de fantasía, es que el género de fantasía tiene temas recurrentes en su seno tantas reales (la amistad, ansia por la aventura), cosas que deseamos que sean reales (mundos imaginarios, paisajes que nos hace desear visitar) o las realidades de nuestro mundo que hemos olvidado en la hegemonía de una vida fugaz (la naturaleza, el resto del mundo que está esperando para nosotros a descubrirlo). Sea lo que sea, en mi opinión, la ficción en una obra de fantasía como El Señor de los Anillos tiene tanta realidad como La Regenta de Clarín; una demuestra la realidad deseada, la otra, la realidad en que vivimos. La fantasía tiene su propia realidad, pero depende en el lector, puede carecer de la verosimilitud.
La denomicación de la literatura de huída tiene problemas propios, tanto la clasificación de la fantasía bajo ese género. Acerca de la literatura de huída y la fantasía, Kathryn Hume dice:¹
“Cosmic vision and escapist daydream are both fantasy, yet the visionary is often forgotten, overshadowed by fantasy’s role in popular literature. Most fantasy is dismissed by hostile critics as “escapist”, and most escape literature is dismissed as “fantasy”. We need to disentangle the two if we are to understand the variety of fantasy’s functions. Escape literature has seldom fared well with commentators because it needs no explications and provides no opportunity for sophisticated analysis.”²
La definición que he encontrado de la literatura de huída, escape (o escapist) literature o en francés, escapisme, se define así:
De l’anglais to escape (« s’échapper », « s’évader »). ²
escapisme masculin
1. (Néologisme)(Rare) Attitude qui consiste à se retirer du monde et de la vie civique, par fuite ou désabusement, par opposition à la prise de parole ou à l’action individuelle ou sociale.
2 Évasion de la réalité.
• Du coup, du fait de la répétitivité de ces violences une forme d’indifférence ou d’escapisme s’était installée. — (Littérature, Fiction, Témoignage, Vérité, page 121, Tumba Shango-Lokoho, direction de Jean Bessière, L’Harmattan, 2005)
La aplicación de esta definición a la literatura está discutida, así que «l’escapisme»no es una «évasion de la réalité», sino una «la retraite à la réalité alternative», porque la ficción crea su propia realidad. Cerca de este asunto, J.R.R.Tolkien, el autor de el Señor de Los Anillos, dice:
“Why should a man be scorned if, finding himself in prison, he tries to get out and go home? Or if, when he cannot do so, he thinks and talks about other topics than jailers and prison-walls?” ³ y critica la denominación de la huída:
“In using Escape in this way the critics have chosen the wrong word, and, what is more, they are confusing, not always by sincere error, the Escape of the Prisoner with the Flight of the Deserter.” ⁴
C.S. Lewis, el autor de Las Crónicas de Narnia, sugiere que si alguien lee un libro una y otra vez, volviéndose al libro bajo circunstancias variantes y probablemente a un tiempo largo, se puede inferir con una certeza razonable que él no está abandonando su mundo inminente, sino está huyendo a otro mundo: huyendo de los confinamientos de los techos y las murallas a una libertad de las montañas y bosques y estrellas, o volviendo de la soledad del destierro a su país.
Ximena Troncoso Araos, en su trabajo, literatura como fuga y encuentro dice: ⁵
«La literatura nos conecta con distintas dimensiones de la vida (social, cultural, económica, histórica, psíquica, fisiológica, cósmica) y con diferentes áreas del saber. […] De allí que la literatura sea un punto de fuga y encuentro (tanto para escritores como para lectores). Fuga en el sentido de introducirse en un espacio y un tiempo diferentes, paralelos a los de la existencia cotidiana; un cronotopos determinado, en términos de Mijail Bajtin. »
En conclusión, toda literatura es mímetica; algunos mucho, otros poco; algunos consciente, otros no consciente; así que aún cuando el escritor no intenta hacer alegoría en su obra, cada lector va a crear alegorías, asociando sus elementos a su vida inminente. De esta manera, el lector, al leer un libro, hace una visita a su imaginación propia, como un sueño, y al despertar, lo interpreta de su manera. Al leer libros, todos encargamos la parte de Alicia, embarcándonos en un viaje, bajo el ojo del conejo.
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Vamos a pensar sobre las fábulas de Esopo; las joyas de la literatura mundial que todo el mundo conoce:
Un cuervo robó a unos pastores un pedazo de carne y se retiró a un árbol.
Lo vio una zorra, y deseando apoderarse de aquella carne empezó a halagar al cuervo, elogiando sus elegantes proporciones y su gran belleza, agregando además que no había encontrado a nadie mejor dotado que él para ser el rey de las aves, pero que lo afectaba el hecho de que no tuviera voz.
El cuervo, para demostrarle a la zorra que no le faltaba la voz, soltó la carne para lanzar con orgullo fuertes gritos.
La zorra, sin perder tiempo, rápidamente cogió la carne y le dijo:
- Amigo cuervo, si además de vanidad tuvieras entendimiento, nada más te faltaría realmente para ser el rey de las aves.
El discurso de ficción es una organización simbólica; tiene la función representativa. Es autoreflexivo, y se puede caracterizarlo como representación de la enunciación lingüística, puesto que comparte con ella el uso del símbolo, pero no la referencia empírica a los objetos. No se relaciona con datos empíricos identificables. Es una representación del lenguaje; la organización simbólica de los textos de ficción representa el resultado del uso simbólico.
Cada uno culmina una conclusión al leer este cuento, puede ser que <
Ibn Tufail, el filósofo andalusí, cuando escribió la primera novela filosófica, Hayy ibn Yaqzan : Philosophus Autodidactus, sabía el poder de la narración y la ficción sobre la realidad. Cuando empieza a su novela con la explicación de la posibilidad de que haya una región en el mundo, en la cual el hombre nazca por generación espontánea y que Hayy había nacido espontáneamente, introduce en seguido, la historia del abandono de Hayy por su madre, y deja el lector a creer lo que cree. Así, al introducir una historia, tras la retórica, como indicaba Plato, Ibn Tufail sabía que podía expresar mejor sus pensamientos. Aunque las obras científicas de sus contemporáneos no son fáciles a entender sin conocimiento previo en filosofía, El Filósofo Autodidacto tiene un mensaje muy expresivo para todo el mundo a concebir algo.
¹ «La visión cosmica y el ensueño evasiva son ambos fantasias, pero el visionario es olvidado muchas veces, sombreado por el papel de la fantasía en la literature popular. Mucha fantasía es rechazado por los críticos hostiles [al género] por ser <
² fr.wiktionary.org/wiki/escapisme
³«¿Porqué uno debe ser desdeñado si, al hallarse en la cárcel, trata a salir y ir a casa? ¿O sea, cuando no puede hacerlo, piensa y habla de otras cosas que los carceleros o las murallas de la cárcel?
⁴Al sacar la palabra Huida de esta manera, los críticos han cometido un error, y además, están equivocando la Escapada del Prisionero con El Vuelo del Desertor. » - On Fairy-Stories, J.R.R.Tolkien
⁵Literatura como fuga y encuentro: Crítica y propuesta para una enseñanza interdisciplinaria, Ximena Troncoso Araos: http://www.umce.cl/~dialogos/n12_2006/troncoso.swf




